sábado, 26 de junio de 2010

Claro o ZTE Corporation versus el señor X, por Fernando Gutiérrez Almeira


Claro o ZTE Corporation versus el señor X

Fernando Gutiérrez Almeira

Hace varios meses ya el señor X contrató un módem portátil de Claro para estar conectado a Internet desde su casa. Lo que no sabía el señor X cuando contrató ese módem es que estaba firmando un trato singularmente desigual con una corporación: ZTE Corporation. Por lo mismo que el señor X no sabía que estaba entrando en relación con una máquina corporativa no se hizo preguntas acerca de la identidad de quien le ofrecia el servicio. De todos modos, pensaba X, lo que me han ofrecido es una conexión por módem de alta velocidad y es difícil creer que se pueda continuamente durante años afirmar que se trata de una conexión ventajosa utilizando la radio y la televisión con gastos millonarios de publicidad para ello sin que fuera cierto. ¿Se podría mentir tan descaradamente y tan masivamente?

Después de un tiempo el maravilloso módem 3G de Claro le resultó al señor X, sin embargo, un fraude constante. La conexión de alta velocidad no solo no existía sino que dejaba espacio en su ausencia a una conexión arrachada, entrecortada, por momentos inexistente, que le causaba angustias dia a dia y de la que no podía desprenderse pues había firmado como un ciego creyente un contrato a dos años con una corporación que, en efecto, había mentido masiva y descaradamente desquitando luego a partir de la credulidad de sus decenas de miles de clientes el gasto en publicidad, en propaganda fraudulenta, que había realizado.

Para compensar sus malos momentos el señor X llamaba a veces a los supuestos teléfonos de atención al cliente de Claro y cada vez hablaba con una persona que sin identificarse jamás decía tener para con él las mejores intenciones. ¿Qué desea, señor? Llame a este otro número, por favor. Lo comunico con el servicio técnico, señor. Veamos, señor, haga el siguiente cambio en la configuración de su acceso a la red, por favor. Etc, etc. Pero el señor X después de cansarse de realizar tantas llamadas se convenció finalmente de que había sido engañado y de que su interlocutor, una corporación, no tenía rostro ni sentimientos, sino que utilizaba como monigotes de defraudación a funcionarios impersonales que solo bajo presión podrían identificarse y aún así tendrían una identidad insolvente frente al problema constante, pues ellos, al fin y al cabo solo eran funcionarios y la responsabilidad era de la corporación, es decir, de NADIE.

Un día el señor X fue a un cibercafe para tener una mejor conexión y escribió en un buscador que no era Google lo siguiente: “ZTE Corporation”. Entonces su mente empezó a comprender por fin qué tan lejos estaba de obtener una solución, que tan carente de sentido podría ser intentar una rescisión de contrato por incumplimiento de una de las partes…la parte corporativa frente a la minúscula parte humana. La dirección central de la corporación resultó ser: ZTE Plaza, Keji Road South, Hi Tech Industrial Park, Nanshan District. El teléfono, casi un artilugio poético, era 86-755-26770000. Se rió el señor X al pensar que llamando a ese teléfono, si es que era algo factible desde Uruguay, desde el otro lado de la Tierra, recibiría un cortés saludo en chino. El código postal resultó ser 518057, en la ciudad de Shenzhen pero estaba claro que no resultaba realista quejarse por carta. ¿Había una dirección electrónica a donde dirigir alguna queja? No la veía por ningún lado. ¡Una corporación que ofrecía servicios de Internet no había hecho pública ninguna dirección de correo electrónico!.Pero encontró una página web…
http://www.guiasenior.com/contenidos/empblog/archives/2009/05/zte-c...
donde podía verse el rostro agraciado por la juventud y el éxito del señor Eric Zhou, representante para Sudamérica de ZTE Corporation. Aprovechó la chance para escribir lo siguiente:
“Sr Chino: ¿Podría hacerme el favor de pedirle a sus subalternos sudamericanos que hagan el favor secundario y subordinado de asegurarse de que yo reciba el servicio que me ha ofrecido su compañía? Le pido que tenga consideración y termine con este fraude que he venido sufriendo y sigo sufriendo desde que compré un módem de Claro que me anunciaron como de alta velocidad y resulta más pasmado que una papa recalentada…Un saludo cariñoso de parte del señor X” Por supuesto que no recibió una respuesta directa sino que por el contrario apareció en su pantalla un cartelito que decía:
“Gracias por comentar.El comentario que envió fue recibido y está retenido para su aprobación por parte del administrador del weblog.”

Después de un tiempo el señor X, al no recibir respuesta del señor Eric Zhou ni ninguna respuesta sensata y realmente comprensiva de los funcionarios de Claro decidió poner la retirada y aceptar resignadamente que pasaran esos dos años de frustración después de los cuales dejaría de ser explotado como un esclavo al servicio de una corporación en lugar de recibir un servicio que jamás existió. Pero para colmo de sus males de conexión resultó un día que la conexión se atascó totalmente y pasó un día y luego otro y el señor X miraba la pantalla de su computadora donde lucia un eterno “error de conexión” que terminó amargándolo terriblemente. Fue entonces cuando se decidió a ir a un local de Claro para reclamar a voz en cuello. Se presentó en la sucursal más cercana y aunque entró con vehemencia fue recibido con singular cortesía por dos señoritas sonrientes y muy bien trajeadas que le quitaron el respiro de odio y lo trocaron en un gesto de simpatía. De todos modos el señor X presentó su problema con claridad y contundencia: NO TENGO CONEXIÓN, NO TENGO. Las señoritas bien trajeadas lo miraron como a un perro pateado y le dijeron que el problema era generalizado y que lo único que podían hacer es sugerirle que esperara a que se solucionara el problema. Le dijeron también que los clientes que como él se habían preocupado por su conexión iban a ser atendidos en primer lugar. El señor X se rió y les espetó: ¿me van a privilegiar para que me calle la boca o me dicen esto ahora para que me calle la boca? En definitiva el señor X había perdido el control a pesar de la amabilidad del trato. Les pidió entonces que le probaran allí mismo su módem de Claro y las corteses señoritas le dijeron: En esta oficina no usamos el módem de Claro ni lo podemos conectar. ¿EHHHHHHHHHHHHH?, exclamó el señor X. Si ustedes no usan el módem para conectarse a Internet ni pueden conectarlo a sus computadoras…¿están diciendo que los clientes y sus módems son algo de lo que ustedes prescinden? ¿Esta es la atención al cliente que ofrecen?. Denme el teléfono de la casa central, por favor, quiero hablar con alguien responsable. NO, señor, no le podemos dar el teléfono de la casa central, porque el teléfono de la casa central en Uruguay NO EXISTE. Es más, señor, ni la casa central ni las sucursales tienen telefonos fijos, solo existen los servicios telefónicos de atención al cliente. ¿ES UNA BROMA? Malditos sean todos, malditos sean todos…Pero el señor X sabía que no había nadie a quien insultar porque las corporaciones como ZTE Corporation no son NADIE.

Comentario de María Vidal el diciembre 9, 2009 a las 6:16pm
Eliminar comentario Este relato con mucho de "kafkiano" (El Sr X podría ser el Sr. K) es un excelente ejemplo de lo que se trata teóricamente en el anterior artículo de Fernando Gutiérrez acxerca del Poder de las Corporaciones. Y es un ejemplo de lo que a cada rato le ocurre al consumidor desprevenido o no, que se ve engatusado, que se siente y lo es, asaltado en su buena fe sin tener luego a quién reclamar nada.
Esa Corporación no es NADIE dice el relato y, efectivamente, toda la parafernalia que se monta para vender, seducir, engañar, demorar...no responde más que a un designio inencontrable, inimputable, imputeable...de NADIE!! A qué grado de despersonalización han llegado los contratos y tratos comerciales! Si no existe a QUIEN reclamar queda...solo "el derecho al pataleo" y ni eso; las amables recepcionistas de un trucho parapeto, lo neutralizan.
Qué diferencia con el trato cara a cara o libreta mediante con "el almacenero de la esquina"...Esa época ya feneció. La era neo-fenicia es la que se ha instaurado.
¿Quién de nosotros no es, en algun grado, el Sr X ?

Saludos, María

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