lunes, 28 de junio de 2010

Sugerencias educativas para José Mujica, futuro Presidente de Uruguay, por Fernando Gutiérrez Almeira

Estimado Sr. José Mujica:

En vistas de que usted será el futuro Presidente de la República Oriental del Uruguay quisiera sugerirle en mi calidad de docente de Matemática y Filosofía de la Enseñanza Media de este país algunos consejos para sus futuros emprendimientos reformadores respecto de este nivel de enseñanza a partir de mi experiencia concreta y de la atinencia que pueda existir en mi pensamiento respecto del logro de un mejor proyecto educativo para un ámbito de desarrollo de la juventud uruguaya que como usted y yo sabemos se encuentra en un estado de relativo fracaso en sus objetivos declarados.
Aquí van mis consejos:

1) Liquide el mecanismo existente hoy de manejo disciplinario, que por su carácter altamente retardante, burocratizante y disuasorio de la sanción hace a los ojos de los alumnos que cometen incluso graves actos de indisciplina la vez de una ridícula manera de postergar indefinidamente cualquier ejercicio de la autoridad y la jerarquía. La autoridad y la jerarquía sean cuales sean sus posibles deformidades son un elemento indispensable en la constitución de la conducta comunitaria entre los seres humanos y su disolución en una permisividad que quita a los docentes e incluso a las direcciones liceales capacidad de endurecer sus respuestas frente a actos que incluso son de vandalismo (en un liceo donde trabajo continuamente los alumnos a lo largo del año, por ejemplo, destruyen ventanas, bancos y pizarras), solo conlleva a la disolución del propio esfuerzo educativo.

2)En sustitución de este mecanismo inútil y perjudicial que hace de la tolerancia una blandura fofa y sin sentido cuando lo que debemos lograr entre los estudiantes es el respeto mutuo, la no agresión, el respeto hacia el ámbito de estudio en su aspecto edilicio, en cuanto a los materiales de trabajo, etc., en sustitución ,digo, de esta torpe manera de dejar de ejercer la autoridad para ingresar en la disolución de la autoridad incluso de los propios docentes, le sugiero el siguiente mecanismo: que se utilice las salas de coordinación entre docentes y dirección existentes (dos horas semanales en general) para realizar, cuando algún profesor lo solicite tribunales disciplinarios con la participación de todos los profesores de un mismo grupo y con respecto a un mismo alumno o grupo de alumnos donde se decida por mayoría simple (con voto doble de la dirección) la realización de sanciones que pudieran ir desde la observación oral por parte del tribunal en su conjunto (observación grupal que puede realizarse usando el horario de coordinación igualmente), pasando por la observación con presencia de los padres o tutores acompañada de suspensión inmediata por un dia, hasta suspensiones de varios días con tarea requerida bajo observancia de los padres o tutores. Esto retornará la autoridad al cuerpo de docencia evitando la arbitrariedad individual de cada docente y de la dirección. La única apelación posible a este tipo de sanciones conjuntas del cuerpo docente y la dirección será, por supuesto, la apelación frente al mismo Codicen.

3)Instruir y exigir a todos los docentes que ejercen en el Ciclo Básico lo que yo mismo hice sin que nadie me lo pidiera. ¿Qué es lo que hice? Cree una pequeña libreta de mano donde a lo largo de cada clase con puntajes que yo mismo regulaba pero con negociación continua con los alumnos cuando era posible y necesario, iba calificando cada acto de participación o distorsión que los alumnos realizaban, los actos de participación positivamente y los actos de distorsión negativamente. De este modo obtenía un registro diario tanto de la conducta como el rendimiento de cada alumno y del grupo en general y con este registro a la vista ejercía una regla comparativa entre los distintos rendimientos y conductas para que los alumnos de buen rendimiento y conducta se destacaran notoriamente frente al grupo y sirvieran de norma y guía para los demás, lo cual generaba liderazgos afirmativos y un clima de trabajo que a lo largo del año desembocaba en frutos más que deseables. Y esto lo hacía a sabiendas que prácticamente ningún otro docente se esforzaba en este tipo de evaluación continua. Al final de cada período evaluatorio ofrecía a los alumnos los resultados finales de mis anotaciones con claras distinciones entre aquellos que trabajaban y que con el documento a la vista yo podía ponderar frente a los demás alumnos, y los que no trabajaban y tendían aún a distorsionar las clases, a los que yo podía señalar frente al grupo y sancionar éticamente mediante la palabra.

4)Imponer firmemente la necesidad de continuar la tarea escolar fuera del ámbito de los liceos, en los hogares con la intervención de padres o tutores. Exigir pues que exista siempre, incluso en cada clase, la tarea domiciliaria, y que la realización o no de esta tarea sea un parámetro muy a tener en cuenta para la evaluación global del desempeño del alumno. ¿Porqué insistir en esto? Porque con el paso del tiempo la docencia ha llegado a convertirse en una especie de forcejeo de los docentes para que los alumnos simplemente trabajen algo en clase con la conciencia casi ya de forma tajante establecida de que ellos no harán nada sino es bajo la tutela constante del docente. Y ¿qué significa esto? Significa que estamos tendiendo, en general, al desarrollo de mentalidades dependientes, tuteladas, deseosas de imitar pero no de independizarse, de autoformularse, de dirigirse por si mismas al conocimiento. Si no apuntamos fuertemente, don Mujica, al aspecto autodidacta del aprendizaje, entonces no estaremos de ningún modo forjando una ciudadanía responsable para nuestra República. Y lo que es más, mientras que en la enseñanza media tenemos este decadente tutelaje creciente de las mentes juveniles esas mismas mentes se encuentran al llevar al nivel terciario forzadas sin previo aviso a desempeñarse de manera autodidacta, con lo cual la frustración ya en el primer año universitario se vuelve casi una garantía.

5)Establecer una política de tolerancia casi-cero con respecto a los daños edilicios o en los materiales de trabajo de los liceos por parte de los alumnos. No solo porque estos daños constituyen gastos públicos que así pueden ser evitados sino porque cuando estos daños existen y persisten se crea un ambiente de precariedad y aparente irresponsabilidad y abandono que inmediatamente repercute en el clima de trabajo generando más abandono y más irresponsabilidad. Un banco en el que se ha dejado un graffiti es un banco que pronto estará totalmente graffiteado, un pizarrón en el que se ha dejado un agujero es un pizarrón que pronto será destrozado, una pared en la que se ha dejado escrito un insulto es una pared que pronto estará cubierta de insultos. Esto podrá significar al principio una inversión importante para recuperar los edificios y materiales ya dañados pero a posteriori, realizando una eficaz y constante vigilancia para la conservación de los mismos, se podrán obtener resultados muy fructíferos en cuanto al clima de trabajo y a la proclividad del alumnado para valorar y amparar sus medios.

6)Instruir y exigir a las inspecciones docentes que no se limiten a ser capataces del cuerpo docente, que no se limiten a ser meros evaluadores puntuales de la actividad de los docentes en la forma de un mecanismo disciplinario, un mecanismo de control de los docentes, sino que se centren, por sobre todas las cosas, en ser lideres auténticos de la transformación del conocimiento que se enseña y de la manera en que se enseña. Para ello el Codicen debe ser fuente de recursos que posibiliten a las inspecciones entregar materiales a los docentes según su criterio y la pertinencia de cada caso, incluyendo guias de trabajo lo más completas posibles, elementos didácticos, etc. Para ello también la relación entre la magnitud del cuerpo docente y la magnitud del cuerpo de inspectores debe ser tal que sea factible tal liderazgo y no solo un propósito que quede en los papeles.

7)Parece mentira pero estoy en el deber de sugerirle que haga todo el esfuerzo que esté a su alcance para que en las escuelas se prepare a los alumnos con la enseñanza de la caligrafía, que hoy se encuentra prácticamente abandonada, y la ortografía, que hoy se encuentra, aparentemente, en segundo plano respecto de la alimentación en los merenderos cuando usted y yo sabemos que la ortografía y la caligrafía son elementos constitutivos de la presentación en sociedad de las personas que las permite distinguir…y también discriminar. Y no se olvide, de paso, que para acceder a la informática lo primero que hay que saber es dactilografía y yo no veo hasta ahora que se haya implementado en los liceos, donde los alumnos se pasan las horas mirando pizarrones, la posibilidad de aprender a teclear. ¡Qué se enseñe dactilografía en los liceos, señor!

8)Haga repartir usted instrumentos musicales en los liceos, haga que se presente una cuadrilla de artesanos para entregar armónicas, flautas, guitarras, liras, lo que sea…dele a los alumnos pinceles, acuarela, cinceles para madera, pinzas para moldear alambre, pianos, manuales para hacer origami, ludos, tablas de ajedrez, mazos de cartas, etc, etc. Haga que se enseñe el uso de estos instrumentos y juegos. El ser humano es un ser instrumental, no es un montón de carne que se echa sobre una silla para que mire un pizarrón. ¿Entiende? No precisa que sacrifique el tiempo de recepción de datos del que ya se dispone, incorpore espacios para que todas estas actividades artísticas y lúdicas se desarrollen cuando los alumnos lo deseen. Masifique la creatividad instrumental (el cerebro florece junto con las manos y no con las manos a los costados). Y, por favor, plante muchísimas más plazas de deporte que sirvan de grandes gimnasios públicos. Decrete torneos nacionales para los jóvenes, solicite el decreto de torneos departamentales…haga esto todo el año, constantemente.

9) Sin poder parar ya mi manera de soñar, y al terminar por ahora con mis sugerencias, estimado Mujica, lo invito a que considere la posibilidad de dar a cada docente bonos de descuentos en librerías (de 50 por ciento si no es molestia), tizas de colores, y pagos por presentismos que realmente valgan la pena y estimulen a los docentes a asistir a clase aún a sabiendas que sin una cabeza bien fría y algún diazepam no soportarán llegar hasta el final de los cursos a menos que algo cambie en la educación liceal uruguaya. Después si quiere puede consagrar la autonomia y el cogobierno en la enseñanza.

Un saludo cálido, Fernando Gutiérrez Almeira, filósofo virtual.

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