viernes, 9 de julio de 2010

Morir hacinado y prendido fuego en una cárcel uruguaya



Morir hacinado y prendido fuego en una cárcel uruguaya

8 de julio de 2010

"Esos muchachos que la quedaron ahí", asi se refirió el presidente José Mujica a la cremación en vivo de doce presos de la cárcel del departamento de Rocha que no tenían, en general, más de 30 años de edad. Si, "la quedaron" y este hecho no es un caso aislado sino la punta del iceberg decadente, degradante, cruel y contrario a toda rehabilitación del esperpento carcelario uruguayo. Una vez más podemos darnos cuenta de que tratándose de la cuestión de la disminución del delito, de la pacificación de la vida civil, la solución que se ha ejercido durante décadas y se sigue ejerciendo es la de encerrar a como de lugar a los que cometen delitos, embutirlos como carne dentro de un saco de concreto, amontonarlos como cerdos en un sucio establo, empujarlos para adentro a patadas en el culo y dudar mucho mientras se queman envueltos en humo venenoso acerca de si seria o no apropiado abrir la maldita reja.

Estamos muy lejos aquí, mientras nos olvidamos al menos momentáneamente de las ilusiones futboleras, de ser un pais donde la vida sea el último baluarte de nuestras consideraciones y la rehabilitación la meta de un sistema carcelario bien pensado. Tenemos nuestros pequeños infiernos donde no faltan literalmente los cadáveres calcinados. Doce jóvenes a las 3 y 30 de la madrugada del 8 de julio fueron inmolados en el altar de la ineptitud constante, sistemática, casi perfecta, que han tenido gobiernos de toda laya para tratar el problema de la delincuencia. ¿Quién se atreverá a decir que las cárceles uruguayas rehabilitan? No, no rehabilitan ni medio piojo, lo que hacen es terminar la obra del delito corrompiendo aún más las almas, intoxicandolas todavía más con crueldad, con vejaciones, con olvido y destrucción. Son laboratorios del odio y el salvajismo, laboratorios de la estupidez y la violencia.

Y ¿qué decir del hacinamiento? Si se quisiera realmente que una persona recapacitara acerca de su vida debería forzársela al menos durante unas cuantas horas al dia a la meditación en solitario junto a una hoja en blanco, con un lapiz y unos cuantos libros como elementos de regeneración. En lugar de ello estas almas son empujadas las unas contra las otras como si se estuviera embutiendo chorizos para que en ese atroz amontonamiento pervertidor se contagien todas sus historias y errores, se transmitan mutuamente sus malas influencias, centuplicándolas, y encuentren en ese estado de aglutinamiento hediondo un fermento cada vez mayor para delinquir. Es la posibilidad de pensar en un aparte acerca de si mismos lo unico que debia darseles y eso es justamente lo primero que se les quita, impidiéndoles brutalmente toda recapacitación. La cárcel de Rocha es un ejemplo clarísimo de esto que estoy diciendo, mal planeada para que habiten en ella 60 personas y superpoblada con 120. Y esta es, sin duda, no solo la receta para que el delito continue sino también para que tenga sus caldos de cultivo carcelarios y aumente tanto en cantidad como en negatividad.

Es hora de que todos los uruguayos y sus gobernantes se den cuenta de que no se puede actuar con los seres humanos como si se estuviera amontonando desperdicios en un basural. Las personas, sea cuales sean sus crimenes, siguen siendo personas y no actuar con ellas como tales es ser el más despiadado criminal. La represión estatal no debe tener como cometido intrínseco la venganza o la supresión social...ello la dejaría cerca, muy rapidamente, de la receta nazi. La represión estatal debe estar dirigida a la contención primero y a la canalización después, de los impulsos en el seno de una convivencia que debe dar a todos la oportunidad de valerse según el mérito y de rehabilitarse para esa convivencia cuando sea necesario. La represión vacía de todo sentido pedagógico es solo brutalidad organizada. Y esto es lo que son en este momento las carceles uruguayas demostrando a ciencia cierta que los uruguayos no solo debemos reconstruir imágenes sino construir realidades.

En fin, que es urgente la modificación de la política carcelaria uruguaya y la recuperación dentro de ella del sentido de rehabilitación pedagógico. Que asimismo es necesario que se comprenda la importancia de que cada presidiario disponga de un espacio individual para la meditación en solitario, para la recomposición de la capacidad de reflexionar sobre su propia vida. Y que es necesario incorporar fuertemente a la doctrina carcelaria la importancia del arte, del deporte y de toda forma de cultivo personal como herramienta fundamental de la rehabilitación.

Saludos, Fernando Gutiérrez Almeira, filósofo uruguayo.

lunes, 5 de julio de 2010

Humanismo Laico (II), Carlos Sequeiro



En una fase de nuestra evolución fuimos conscientes de nuestra existencia, esto supuso ser conscientes de nuestro fin (del fin de nuestra existencia), algo difícilmente digerible mentalmente. Fue como conocer el día y hora de nuestra muerte. Esta situación produjo una gran zozobra interior. Para superar semejante desazón tuvimos que echar mano de la imaginación y nos inventamos un mas allá, un transcender (nace el dogma). Claro que esto tenía que dar respuesta a muchas situaciones, a muchas culturas y a muchas personas (liturgia). Y esta situación tenia que venir de la mano de otro humano especial (divinidad) o de un ser superior que nunca somos capaces objetivamente de ver, de oír o de sentir (dios).
Podemos recrear imágenes con los ojos cerrados, oír música en el silencio más absoluto y sentir que se nos erizan los pelos al recordar sucesos pasados reales o imaginados.
La religión cumple entonces una función balsámica en el ánimo del ser humano que le promete no tener fin y mitiga su angustia de desaparecer sin resolver la pregunta de “cual es mi misión aquí”; pregunta ya polarizada.
Pero la religión creada y evolucionada por humanos, algunos con sus mejores propósitos lo polariza todo, lo influye todo, en lo humano y en lo post humano.
La religión emerge con el poder de coacción infinito (mas allá de lo humano) para alcanzar la transcendencia.
La explotación de los miedos se eleva a límites insoportables que contradicen la razón.
Recordemos la "Santa Inquisición", las purgas a personas y colectivos y el ejemplar castigo a todos los que se desviaban de la fe.
Se comprende la dificultad de obtener respuestas convincentes en ese momento en que se descubre a la conciencia la existencia. Pero el tiempo pasa y la evolución continúa y la situación actual es muy distinta.
El desarrollo de las religiones juegan con la ignorancia hasta que el conocimiento se va abriendo camino lento, obstaculizado y difícil (nace la ciencia, se crean sus normas, epistemología y se dotan de lo empírico).
A partir de este momento la ciencia se convierte en el primer enemigo de las religiones.
Errores crasos como los del comportamiento religioso con Galileo Galilei, han dado paso 500 años después a "la disculpa".
Los miedos de Charles R. Darwin por publicar su "El origen de las especies" que tuvo reposando en su estudio durante 7 años hasta que al final tuvo la valentía de publicar.
La discreción de Gregor Mendel al realizar sus investigaciones en un convento aislado y sus discretas epístolas con los científicos de su tiempo.
Y tantos otros tan o menos significativos que los anteriores, incluso desde el mismo centro de lo religioso, Tomas de Aquino, Francisco de Asis.
Los radicalismos islámicos y cristianos, como resultado de una lectura sesgada y acomodada de los textos religiosos originales.
El obstinato budista e hindú.
Llevan a sus seguidores a dios en la imaginación y a lo absurdo en lo humano.
En nuestra historia conocida, las interpretaciones que se han hecho de textos religiosos, orales y escritos, han sido numerosas - hasta la saciedad. Hoy recogemos multitud de versiones que desvirtúan su espíritu original.
Las religiones se dotan de elementos fidelizadores de sus simpatizantes y desarrollan técnicas en sus liturgias para alcanzar este objetivo.
Hoy desde el marketing echamos mano de estas técnicas para fidelizar a los clientes.
El logotipo
Los iconos
Los colores
El uniforme
Cenar juntos
Cantar juntos
La fiesta anual
La solemnidad y gestos de los actos
También desde la psiquiatría y psicología volvemos la vista a las técnicas usadas por las religiones para incorporarlas en lo laico a sus correspondientes disciplinas aportando procedimientos de curación o alivio en lo intangible.
Descarga de conciencia (confesión)
Terapia de grupo (cantar y cenar juntos)
La situación actual es otra. La ciencia se defiende y mantiene a si misma por el rigor, la evidencia y lo empírico.
Esta situación conlleva a las religiones a represiones para defender sus postulados o a una constante redefinición o al ajuste de los mismos.
Esta actuación influye como un lastre para la sociedad que avanza con ese freno aunque cada vez con mayor inercia liberadora.
El sentido de la religión se ha debilitado por los avances de la ciencia que nos propone ideas y respuestas que pueden ser aceptadas por nuestra razón, sustituyendo a las ideas y respuestas basadas en la fe.
Hoy podemos preguntarnos "la necesidad de Dios".
Podemos razonar nuestro origen desde el conocimiento en base al azar y la necesidad.
Podemos entender lo esotérico y misterioso desde un planteamiento no milagroso ni religioso.
Podemos razonar lo escatológico.
Incluso podemos cuestionarnos él por que estamos aquí, que misión tenemos.
Podemos explicar desde la psicología y psiquiatría muchos de los fenómenos que nos suceden, sin explicación aparente.
Desde el punto de vista de la razón, negar la existencia de dios requiere el conocimiento empírico de esta afirmación, conocimiento que no se tiene. Lo que si podemos afirmar es que dios, si existe, no se manifiesta y no condiciona nuestros actos, nuestras vidas. Por lo tanto podemos organizar nuestra vida sin contar con él, sin necesidad de él.
En cualquier caso aceptamos desde la posición de la ciencia la ignorancia que tenemos y la esperanza de que la investigación arroje luz en un futuro a lo que hoy desconocemos. Y aún aquello que creemos conocer mejorarlo con nuevos descubrimientos y esfuerzos.

© csl