jueves, 17 de junio de 2010

LA UNANIMIDAD DEL FETICHE - Notas acerca del Plan Ceibal (2), por Andrés Núñez Leites

PAQUETES TECNOLÓGICOS, SOFTWARE (NO) LIBRE Y ALGUNAS LIMITACIONES TÉCNICAS

Esta nota está orientada a analizar implicaciones políticas y sociales del uso de OLPC-XO, pero es inevitable la alusión a aspectos técnicos referidos a la informática. Quien escribe no es técnico en dicha materia, aunque sí un entusiasta usuario de sistemas de software libre, específicamente Debian GNU/Linux, y se referirá a los aspectos estrictamente informáticos en calidad de usuario y docente que en los hechos trabaja con las "ceibalitas" en una escuela pública. Es por ello que los lectores interesados en profundizar en las especificaciones técnicas referidas al hardware, software y redes implementadas en el Plan Ceibal, pueden recurrir a los links que dejaré al pie de esta nota.


Packaging dependencia

Se me acusará de nostálgico, pero lejos de ello, me limitaré a rescatar una categoría de análisis de la izquierda pre-dictatorial, aquella que soñaba con transformar el mundo en lugar de "insertarse ventajosamente en el mercado internacional": "paquetes tecnológicos". Categoría económica y sociológica, se refería a la lógica imperialista (que implica una parte imperial y una parte colonial dispuesta y/u obligada a seguir el liderazgo de la primera) subyacente a la adopción acrítica de sistemas tecnológicos (técnicas de producción, herramientas, programas formativos, etc.) de los países del "primer mundo". La internalización de tecnologías de este tenor tiende a provocar importantes daños sociales en el "tercer mundo", porque están pensadas para otros contextos sociales. El ejemplo clásico: importar un procedimiento de producción intensivo en bienes de capital y alta tecnología, en un país donde sobran manos desempleadas para trabajar, profundiza el desempleo. Algo así ocurre en la forestación predatoria por monocultivos de eucaliputos y pinos, en el Uruguay: generó empleo de pésima calidad (habiendo incluso casos de trabajo semi-esclavo documentados), menos intensivo que la ganadería extensiva -que siempre fue el paradigma de la baja generación de empleo por hectárea-, requirió ingentes subsidios estatales (o sea subsidios que pagamos todos los ciudadanos) y resultó fuertemente concentradora y extranjerizadora de las ganancias. Gran negocio para el sector rural empresarial de las grandes tierras (cercanos al ex-presidente Lacalle) y para el comercio exportador (privatizado hasta en los más mínimos aspectos como las terminales de contenedores en la época de Batlle y en la de Vázquez), es un pésimo negocio para los trabajadores y para el medio ambiente, generando envenenamiento masivo de las abejas y contaminación residual por compuestos organoclorados en tierras y aguas superficiales y subterráneas, con lo que deberán lidiar nuestros hijos en las próximas décadas. Por si esto fuera poco, la industria forestal está realizando un pasaje hacia una mayor mecanización, incorporando maquinaria que sustituye en medida casi total la utilización de mano de obra. Incluso en los casos que un "paquete tecnológico" es utilizado por el estado o por empresas locales, genera dependencia técnica, en la medida que el mantenimiento de las herramientas y la actualización de procedimientos hace necesario un constante flujo de capitales "sur-norte", por seguir empleando categorías de aquel pensamiento izquierdista de intención liberadora, en el acierto y en el error, tan lejano a la rendida izquierda actual.

Se me dirá: "Uruguay no fabrica laptops, así que tenemos que comprar las que nos ofrezca el mercado". Es cierto, pero eso no significa que no podamos incidir en la producción de hardware, o al menos elegir mejor entre distintas propuestas. Si vamos a las cifras que muestra OLPC, veremos que Uruguay es el país que más invirtió en laptops de dicha ONG estadounidense, seguido de Perú, lo cual le da una posición suficiente para tener algo de voz al respecto. Y en cualquier caso, en Uruguay sí se produce software para diversos sistemas operativos, así que el acuerdo bien podría haber comprendido la producción local de software adaptado a las necesidades y deseos de las escuelas y los niños uruguayos. Pero a esta posibilidad nos referiremos luego.


One Poor Laptop Per Child

El proyecto de construcción de laptops de bajo costo con fines educativos tiene varios años, distintas motivaciones y distintos resultados según el país y la empresa. La reducción de costos ha pasado por el uso de hardware (componentes materiales) barato y de baja potencia y por la posibilidad de producción en masa. Esta última posibilidad la logró sorpresivamente OLPC gracias al impulso de convenios con gobiernos de países pobres, primero en África, y luego, con mejor suerte, en América. Pero el uso de hardware de menor costo tiene, valga la redundancia, un costo importante: una pérdida sensible de rendimiento, en el sentido de capacidad de almacenamiento de datos y velocidad de procesamiento de datos. Las computadoras portátiles de OLPC, XO, tienen una memoria flash de 1Gb (similar a las de las cámaras fotográficas y los pendrives) en lugar de disco duro y un procesador lento cuya frecuencia es de tan solo 600Mhz. Quien quiera consultar las especificaciones técnicas del hardware puede ir al sitio web de OLPC (1). Simplemente apunto a que son máquinas de muy bajo rendimiento. Comparativamente, digamos que las OlPC-XO son muchísimo más lentas que una computadora con procesador Pentium III de las que abundan en el mercado local. Por otra parte, OLPC tiene competidores. Desconozco si el estado uruguayo hizo tratativas con Intel, por su modelo ClassMate, u otras competidoras del mercado como Mobili, pero todo parece indicar que no. Lo que sí es seguro es que no investigó el rendimiento de esos tres modelos en contextos educativos comparables. Por poner ejemplos cercanos, Brasil y Argentina están llevando con más o menos coherencia y éxito, procesos mucho más lentos y responsables, por lo menos en lo que tiene que ver con el análisis del hardware. Con esto no estoy diciendo que el hardware sea el único determinante de la elección de un modelo de computadora portátil para escolares, aunque sí que su rendimiento es importante para optimizar los tiempos de trabajo pedagógico en el aula. La elección pasa por la consideración de un conjunto de factores, algunos de ellos relacionados con lo técnico en el área informática: hardware, software, sistema de conexión de redes. Otros factores se relacionan con las características de las comunidades humanas donde se implementa la innovación tecnológica.


Software (no) libre

El mundo de la producción y consumo de software vive sus luchas políticas específicas, pero conectadas sistémicamente con otras luchas en el interior del capitalismo, particularmente en el campo de la producción de conocimientos. Muchas veces los usuarios ignoramos las consecuencias políticas de actos sencillos, cotidianos y aparentemente inocentes. Cuando enviamos un documento de texto en formato DOC, por poner un ejemplo elemental, si no es un texto sencillo, apenas con subrayados, negritas y caracteres de colores, sino que además tiene imágenes, tablas, marcos (supongamos un informe organizacional), estamos obligando a que quien lo recibe tenga instalado software propietario: Microsoft Office, y un sistema operativo de similares características: Microsoft Windows. Abundan los programas que transcodifican los documentos de MS.Office a formatos libres, pero nunca se logra, en la "traducción" que las características detalladas del texto se conserven, si bien OpenOffice es un intento con rango de excelencia. Quizás algún lector de este texto tenga instalado en su computadora el sistema operativo y el paquete de oficina mencionado, de modo ilegal, es decir, a través de una imagen de disco de instalación bajada de internet o provista por algún técnico en PC, sin haber tenido que pagar por ello. Quizás otro lector esté usando una computadora que ya tenía aquellos programas instalados y los pagó obligadamente dentro del costo de la máquina; esta es la situación más usual en el caso de laptops y netbooks. Hasta allí podría pensarse que, hasta tanto en Uruguay, donde reina la piratería informática en el contexto privado, no haya un sistema de fiscalización eficaz contra el uso ilegal de estos programas, no hay ningún problema. Pero no es así. Porque cuando una ONG, una fundación, una empresa o el estado utilizan este formato (DOC) y aquél sistema, se ven obligados a pagar anualmente decenas de miles de dólares a la empresa Microsoft, que utilizamos en el ejemplo. Hasta aquí costos económicos, que corren por cuenta de privados o de todos nosotros, los contribuyentes del erario público. Sin embargo las consecuencias no terminan allí: lo sistemas operativos corporativos como el mencionado, tienen un proceso de construcción en el cual los códigos fuente de los programas (el texto que define qué hace exactamente un programa) son secretos, al menos en parte. Esto habilita por lo menos a dos cosas gravísimas en términos de seguridad privada y pública: la vulnerabilidad ante los ataques de virus informáticos (que a su vez eleva los costos antes mencionados, incluyendo la necesidad de pagar software antivirus y servicios técnicos) y el hurto de información privada y estatal, lo cual es inaceptable en términos de seguridad nacional (2). El estado uruguayo tendría que tomar una decisión categórica en este sentido, al igual que Brasil, Cuba y otros países, realizando un pasaje gradual hacia alguna versión de GNU/Linux, FreeBSD u otro sistema operativo basado en el software libre o por lo menos con códigos abiertos, hasta sustituir completamente a Microsoft Windows.

OLPC incluyó en su computador XO, una versión de Linux sumamente estable, aunque muy alejada de la filosofía del software libre: Red Hat, actualmente una gran corporación informática de Estados Unidos. Sobre la base de este sistema, comunidades de voluntarios y personal contratado por OLPC, contribuyeron a perfeccionar la producción de Sugar (o Azúcar) -un entorno gráfico diseñado para niños de edad escolar- y su acoplamiento al sistema operativo. La suma es bastante virtuosa: un sistema operativo sólido, estable, y un entorno gráfico especializado en niños, producido por Sugar Labs, una organización sin fines de lucro que produce software educativo. Estas decisiones se apoyaron en dos pilares: la presencia en OLPC de algunos destacados programadores cercanos a la filosofía del software libre, con experiencia en Linux, y la posibilidad de contar con cientos y miles de voluntarios a nivel mundial (la "olpc community") que colaborarían con el proyecto. Esta producción comunitaria, sin embargo, no se basa en un modelo de "bazar", como suele ocurrir con los sistemas operativos libres (un buen ejemplo pueden ser Debian, gNewSense, BLAG, etc.): desarrollo autónomo de proyectos que se proponen para que la comunidad de desarrolladores adopte los más adecuados al sistema, sino en un modelo de "catedral", en el cual el desarrollo de proyectos en la base es dirigido y filtrado por una cúpula tecnocrática. No vamos a discutirlo aquí, pero apenas digamos que cada modelo tiene su ventaja, dependiendo de los fines que se planteen: el primero genera más participación, diversidad y adaptabilidad, el segundo un sentido estratégico más fuerte y unificado, con más posibilidades de éxito comercial. Pero he aquí que estas decisiones fueron más bien toleradas por la cúpula de OLPC, especialmente por Negroponte, quien terminó diciendo hace algún tiempo que fue un error haber optado por el software de código abierto, en parte porque la mayor parte de la humanidad usa Microsoft Windows, y en parte porque la empresa autora de ese sistema logró luego de años de insistencia que OLPC la adoptara. Es así, que para alegría de muchos y tristeza de otros tantos (menos, seguramente), las próximas "ceibalitas" vendrán con una versión del sistema corporativo mencionado junto a Linux. Esta decisión le valió a OLPC perder a algunos de sus principales forjadores en el área de la programación, y a miles de voluntarios en todo el mundo. Pero incluso antes de esta decisión, la forma en que OLPC, y en particular el Plan Ceibal incluyó a Linux y a Sugar en sus XO, a pesar del origen libre del sistema operativo, está fuertemente reñida con la filosofía del software libre, que se basa en cuatro libertades:
"* La libertad de ejecutar el programa, para cualquier propósito (libertad 0).
* La libertad de estudiar cómo trabaja el programa, y cambiarlo para que haga lo que usted quiera (libertad 1). El acceso al código fuente es una condición necesaria para ello.
* La libertad de redistribuir copias para que pueda ayudar al prójimo (libertad 2).
* La libertad de mejorar el programa y publicar sus mejoras, y versiones modificadas en general, para que se beneficie toda la comunidad (libertad 3). El acceso al código fuente es una condición necesaria." (3)

Esas cuatro libertades (0,1,2,3) aseguran que el software sea tratado como "conocimiento libre", y por lo tanto circule democráticamente. Más aún, diversos autores creen que, en el área de la informática el software libre es el punto de apoyo para la construcción del socialismo (4)(5)(6). Sin embargo, las "ceibalitas" son máquinas con el software clausurado, blindado ante las modificaciones, a partir de una lógica de la desconfianza que raya en la paranoia. Los usuarios finales claramente no poseen las libertades 1 y 3, lo que implica que no pueden acceder a las funciones de administración del sistema, modificarlo a gusto, y adaptarlo a su idiosincracia y sus necesidades. Tuve la oportunidad, como parte de la lista de OLPC-SUR, de participar de un árido debate acerca de este tema, que no voy a repetir aquí, aunque a pie de página dejo la referencia (7). Básicamente, los argumentos que se manejaron para sabotear la libertad final de los niños y los maestros fueron dos: impedir el robo de "ceibalitas", impedir que los niños estropeen sus programas. En cuanto al primer caso, la situación es atendible, en el entendido que estas máquinas que incluyen programas tan curiosos y posiblemente inocuos como "/usr/local/bin/policia" pero que nadie ha sabido decirme para qué sirve, y que generan una "lista negra" (blacklist) de máquinas que no se han conectado a la red ceibal por más de un mes, que se bloquean automáticamente, están pensadas para ser distribuidas en entornos sociales donde los niños son muy vulnerables a los robos. No discutimos la intención de la medida, pero sí el resultado: hay decenas de escuelas donde los niños no están pudiendo usar sus XO debido a que se bloquean con frecuencia, y como la conexión a la red ceibal es muy mala -lo veremos luego-, un maestro mentor del plan ceibal tiene que dedicar casi todo su tiempo a desbloquear máquinas, disminuyendo su tiempo de trabajo técnico y perjudicando el trabajo pedagógico en las aulas, además de dificultar también el trabajo domiciliario de los niños que usan estos aparatos. Y por otra parte, el sistema de control de los robos, que se basa en la identidad de cada máquina (cuyo hardware posee un par de números seriales no modificables), en los hechos no funciona -no funciona la detección geográfica de la máquina y/o la conexión con el poder judicial y la policía-, por lo cual cualquier ladrón puede robar una y simplemente conectarse cada tanto en el área de cobertura de una escuela para poder usarla. Y en último caso, en términos de seguridad, hubiese bastado con que los números de serie mencionados no fueran modificables, para agregarlos a la blacklist en caso de denuncia de robo. Evidentemente este sistema puede mejorar; adelantando algunas conclusiones de estos aspectos técnicos, digamos que en general conviene primero planear las cosas, probarlas técnicamente y luego ejecutarlas. Es increíble el oportunismo político del gobierno en esta materia, que llevó adelante el Plan Ceibal de un modo que superó ampliamente su capacidad técnica. Y me atrevo a afirmarlo así porque otro plan de este mismo gobierno, como el plan Cardales, que permite el acceso de varios servicios de comunicación y entretenimiento, sí se está haciendo como se debe: sobre la base de la experimentación previa y la ampliación paulatina del servicio. Pero volvamos a los argumentos contra la libertad del usuario final. Recién mencionamos uno referido a la seguridad, esa especie de obsesión pública que permea hasta las políticas sociales y en particular educativas. El otro argumento es que el software para niños debe tener dispositivos que impidan su mal uso. No sea que los niños empiecen a meter mano y terminen desconfigurando todo. Aquí podemos hacer por lo menos dos acotaciones: se aprende investigando, haciendo cosas de las cuales uno no está del todo seguro. El uso de las XO no puede reducirse a ejecutar programas educativos sin saber qué se está haciendo. Los niños uruguayos que usan la XO, en su absoluta mayoría no tienen ninguna idea acerca del funcionamiento de la máquina y de su sistema ni de sus programas. La máquina-fetiche es una cajita mágica que produce transformaciones cuya lógica es desconocida. Las limitaciones cognitivas de los niños, en cuanto a los niveles de abstracción, no impiden que conozcan algunos aspectos básicos del funcionamiento de una máquina, del software y del sistema operativo. Como decíamos en el debate en OLPC-SUR, si un niño se las ingenia para ejecutar una serie de complejos comandos en la consola de modo que altere significativamente el sistema operativo, más que nada habría que premiarlo con una beca para estudiar en un laboratorio de informática. En el caso de los maestros y maestras, es bastante triste escucharlos quejarse porque sus XO no tienen Windows, o decir que tienen Linux porque es gratis -como si fuera una opción pobre-. Si las XO en lugar de sólo permitir instalar versiones de Sugar o (próximamente) MS-Windows autorizadas por OLPC permitieran que los docentes instalaran otros sistemas operativos, seguramente surgirían grupos entusiastas de maestras y maestros jóvenes dispuestos a colaborar en el desarrollo de software. Precisamente esa es una brecha característica de la producción de software educativo: la escasa existencia de docentes con nociones en programación, y programadores con formación docente, es decir, puentes entre la pedagogía y la informática. Reproducir usuarios que desconocen el sentido político de las herramientas que utilizan no es precisamente una política que apunte a la igualdad social ni a la emancipación de las clases trabajadoras, sino más bien a lo contrario.


Mallas rotas

Máquinas de tan escasa capacidad de almacenamiento y procesamiento de datos, y tan limitadas por los sistemas de seguridad, sólo cobran una funcionalidad algo más cercana a lo aceptable desde el punto de vista del uso pedagógico si el acceso a internet es bueno. Reconocemos que en este aspecto los técnicos de LATU trabajan haciendo todo lo posible por mejorar la conectividad del Plan Ceibal, pero digamos otra vez que la cosa anda bastante mal, y que debió primero testearse el funcionamiento y luego implementarlo masivamente. Las XO se conectan entre sí mediante dos tipos de red: las redes malla (mesh) y los puntos de acceso a internet. En el primer caso, las máquinas tienen la capacidad de conectarse entre sí dentro de cierto radio, y gracias a ello compartir ficheros y procesos (por ejemplo: intercambiar imágenes, charlar por escrito, editar un texto juntas). En el segundo caso, ganan acceso a internet y con ello a la navegación web y a la instalación de programas desde los repositorios autorizados de OLPC y el Plan Ceibal. La capacidad de conectarse a internet varía obviamente de acuerdo a la cercanía a los servidores escolares y sus antenas transmisoras de datos, y la capacidad de conectarse a la red malla también de acuerdo a la cercanía de la "nube" de XO. Sin embargo, esto está muy lejos de funcionar adecuadamente. En primer lugar, hay que considerar que en vastas áreas del interior los niños viven a varios kilómetros de distancia entre sí y en relación con la escuela. Esto provoca que no se esté dando la posibilidad de conectarse desde su domicilio, si bien pueden ejecutar los programas instalados en la máquina. Dependiendo de la topografía y de la potencia de la transmisión de datos, en la mayoría de los casos la conectividad no va más allá de unas decenas de metros de distancia respecto a una escuela determinada. Es por ello que se intenta compensar la situación instalando servidores y antenas en ubicaciones geográficas favorables, en instituciones públicas y privadas, de modo de abarcar una mayor área cada vez. Los casos particulares que conozco, son bastante desalentadores: la conexión malla sólo permite vincular hasta 6 ó 7 computadoras en torno de un mismo proceso (por ejemplo modificación de un fichero de texto), y el acceso a internet se limita a unas 60 conexiones simultáneas. Esto provoca que en los hechos no se logre un mínimo necesario para el trabajo colectivo y para el acceso a internet. Piense el lector no familiarizado con el sistema de enseñanza público uruguayo, que hablamos de grupos de entre 30 y 45 estudiantes.


Comentarios finales

La introducción de laptops en las escuelas debió ser un proceso más lento y meditado. Un proceso que partiera de las particularidades de cada comunidad, para promover junto a ellas un uso consciente y autónomo de estas tecnologías. Debió seguramente analizarse mejor la diversidad de ofertas de hardware, y a la hora de decidirse por alguno negociar la incorporación privilegiada de software nacional, como modo de disminuir el impacto en términos de dependencia tecnológica y operativa. La reflexión también debió ser mayor en cuanto a los aspectos ideológicos implícitos en el uso del software libre, y bajo ningún concepto -en un país que pretende profundizar su democracia- clausurar precisamente las libertades implicadas en el uso del software libre. Una sociedad democrática va de la mano del conocimiento libre, porque el conocimiento libre es un modo de apropiación democrática de la cultura, estrictamente contrario a la propiedad privada del conocimiento. La máquina OLPC-XO es hoy, para maestros y niños, una caja cerrada, rígida y de un modo simbólico mágica, que produce transformaciones incomprensibles en torno de un sistema oscurecido. En este punto colabora la escasa formación que se dio a los docentes tanto en los usos pedagógicos como en los aspectos técnicos de la OLPC-XO. El sistema operativo y el software de OLPC-XO deberían respetar las licencias de origen de la mayoría absoluta de programas hechos bajo las normas del software libre, permitiendo a los usuarios finales la modificación total del sistema y los programas si así lo consideran necesario. Decir que cualquiera puede obtener la clave de desarrollador no es una excusa, ya que el sistema tiene que estar abierto desde el primer momento, sin otra necesidad que una contraseña de administrador fijada por el propio usuario, de acuerdo a la tradición de Linux. Si a esto le sumamos la ineficiencia del hardware tanto en su capacidad de procesamiento de datos como de almacenamiento, y el endeble funcionamiento de las redes inalámbricas, podemos explicar tanto la sub-utilización de las mismas como su mal funcionamiento en general como sistema. Como veremos en la nota siguiente, estos aspectos técnicos afectan también el trabajo pedagógico en el aula.


Referencias
(1) Wiki de OLPC: http://wiki.laptop.org Contiene abundante documentación sobre la organización, los modelos de XO, sus características en cuanto a hardware y software.
(2) "Microsoft WGA, demandado y a juicio" http://www.laneros.com/archive/index.php/t-160645.html
(3) Free Software Foundation -- "La definición de software libre" en http://www.gnu.org/philosophy/free-sw.es.html
(4) PARRA, Sandra -- "El software libre es socialista" en http://www.aporrea.org/tecno/a40270.html
(5) JOSEP -- "La propiedad intelectual", artículo que discute el concepto marxista de "General Intelect", en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=84276
(6) Siete razones socialistas para combatir al imperialismo digital (a Microsoft) en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=82749
(7) "DEBATE EN LA LISTA OLPC-SUR SOBRE EL ACCESO TOTAL DE LOS USUARIOS AL CONTROL DEL SISTEMA OPERATIVO DE LAS X0" http://hojas-en-blanco.blogspot.com/2009/03/debate-en-la-lista-olpc-sur-sobre-el.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario